domingo, 23 de julio de 2017

Adolescente



¿Yo, adolescente?
Si de repente, aquí, ahora, 
se plantara ante mí,
¿tendría que saludarla 
como a una persona próxima,
a pesar de que es para mí 
extraña y lejana?
¿Soltar una lágrima, 
besarla en la frente
por el mero hecho
de que tenemos la misma 
fecha de nacimiento?
Hay tantas diferencias entre nosotros
que probablemente 
sólo los huesos son los mismos,
la bóveda del cráneo, 
las cuencas de los ojos.
Porque ya sus ojos son 
como un poco más grandes,
sus pestañas más largas, 
su estatura mayor
y todo el cuerpo recubierto 
de una piel ceñida y tersa, 
sin defectos.
Nos unen, es cierto, 
familiares y conocidos
pero casi todos están 
vivos en su mundo,
y en el mío 
prácticamente nadie
de ese círculo común.
Somos tan diferentes,
pensamos y decimos 
cosas tan distintas.
Ella sabe poco,
pero con una obstinación 
digna de mejores causas.
Al despedirnos, nada
una especie de sonrisa
y ninguna emoción.
Sólo cuando desaparece
y olvida con las prisas la bufanda.
Una bufanda de pura lana virgen, 
a raya de colores,
hecha a ganchillo
por nuestra madre para ella.
Todavía la conservo.


Wislawa Szymborska 

3 comentarios:

Rosa dijo...

Emociona este poema.
Y he visto lo guapa que eras cuando lo publicaste anteriormente.

Gracias, querida Beatriz.
Un beso.

Beatriz dijo...

Siempre vuelvo a este poema, Rosa. Es que la extraño tanto a esa adolescente que fuí. Ayer se me hizo presente y lloré. Gracias por tu fidelidad por este casi abandonado blog. Un beso.

ev dijo...

Beatriz, no está abandonado,te leemos, al menos yo, diariamente, aunque no escriba comentarios. Nos encanta y,particularmente,me hace la vida un poquito más feliz.
Gracias.

eva

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